El conjunto habitacional Nueva Esperanza, en Colbún, fue ejecutado a través del Programa de Habitabilidad Rural y benefició a hogares que durante años vivieron como allegados o arrendatarios.
Después de más de 30 años de espera, 60 familias del sector Panimávida, en la comuna de Colbún, recibieron las llaves de sus nuevas viviendas en el conjunto habitacional Nueva Esperanza, marcando un hito para la comunidad rural.
El proyecto se desarrolló en el marco del Programa de Habitabilidad Rural DS 10 del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y contó con financiamiento complementario del Gobierno Regional del Maule, aporte que permitió asegurar su ejecución y avanzar en la reducción del déficit habitacional en la zona.
Viviendas con estándares de calidad
El conjunto contempla 60 casas de entre 62 y 83 metros cuadrados, construidas con criterios de eficiencia energética. Las viviendas incluyen ventanas con termopanel y sistemas solares para agua caliente, además de urbanización completa con servicios básicos, áreas verdes y juegos infantiles.
Desde el SERVIU Maule se destacó que este tipo de iniciativas en sectores rurales requieren coordinación técnica y apoyo financiero adicional para concretarse. En este caso, la colaboración entre el Gobierno Regional y el Ministerio permitió financiar obras de urbanización necesarias para materializar el proyecto.
Un cambio en la vida cotidiana
Para las familias beneficiadas, la entrega de viviendas representa estabilidad y seguridad tras décadas de postulación y espera. Muchos de los nuevos propietarios residían anteriormente como allegados o en arriendo, situación que generaba incertidumbre y limitaciones para proyectar el futuro.
El presidente del comité habitacional, Claudio Hernández, valoró el momento como el cumplimiento de un anhelo largamente esperado por las familias del sector.
La ceremonia contó con la presencia de autoridades regionales y comunales, entre ellas la delegada presidencial provincial de Linares, Aly Valderrama, y el alcalde de Colbún, Pedro Pablo Muñoz, además de consejeros regionales y concejales.
Con la entrega de Nueva Esperanza, Panimávida suma un nuevo barrio que busca fortalecer el arraigo en el mundo rural, entregando a las familias un espacio propio donde proyectar su desarrollo y mejorar su calidad de vida.





