En una ceremonia marcada por la emoción y los reencuentros familiares, seis personas privadas de libertad del Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) de Curicó recibieron su alta terapéutica tras completar un año de tratamiento en el Centro de Tratamiento de Adicciones (CTA) que funciona al interior del recinto.
Este programa, fruto del convenio entre el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) y Gendarmería de Chile, permite a los internos acceder a procesos de rehabilitación del consumo problemático de alcohol y drogas dentro del penal. SENDA aporta los profesionales que dirigen las terapias, mientras que Gendarmería facilita los espacios y la coordinación interna y regional para su desarrollo.
Durante la ceremonia, encabezada por el seremi de Justicia y Derechos Humanos, Guillermo Miño Reyes, la directora regional de Gendarmería, coronel Pabla Arias Díaz, y la directora regional de SENDA, Ana María Rodríguez Salfate, los internos egresados compartieron sus testimonios de superación. En un gesto simbólico y profundamente humano, fueron sus propios familiares quienes les entregaron los certificados de alta, generando un ambiente cargado de emoción y esperanza.
“Nos vamos muy contentos. Fue una ceremonia muy emotiva y esperanzadora. Emotiva porque acompañamos a los usuarios que hoy culminan su proceso junto a sus familias, que son un pilar fundamental. Y esperanzadora, porque esto les abre una verdadera posibilidad de reinserción y de aportar a sus propias vidas y al país”, señaló Ana María Rodríguez, directora regional de SENDA.
El seremi de Justicia y DD.HH., Guillermo Miño, destacó la importancia del trabajo conjunto entre instituciones:
“El proceso de rehabilitación va de la mano con la reinserción social. Este es un esfuerzo intersectorial en el que participan Gendarmería, SENDA, el Servicio de Salud del Maule, las delegaciones presidenciales y los municipios. Seguiremos impulsando que estas experiencias se extiendan a otras unidades penales de la región.”
Por su parte, la coronel Pabla Arias, directora regional de Gendarmería, resaltó el valor del acompañamiento familiar en este proceso:
“Estos programas voluntarios no solo mejoran la calidad de vida y la conducta de los internos, también les permiten proyectarse hacia el futuro. Verlos acompañados de sus madres, padres y seres queridos demuestra que la reinserción sí es posible.”
Actualmente, la Región del Maule cuenta con dos Centros de Tratamiento de Adicciones: uno en el penal de Curicó, con 20 cupos en modalidad ambulatoria, y otro en el penal de Talca, con 30 cupos en modalidad residencial. Ambos espacios representan una oportunidad concreta para que las personas privadas de libertad puedan reconstruir sus proyectos de vida lejos del consumo.





