Entre risas, colores y mucha curiosidad, niñas y niños de distintas comunas del Maule participaron en la Primera Jornada Patrimonial para las Infancias, organizada por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, una iniciativa que buscó acercar el patrimonio regional de manera lúdica, creativa y participativa.
El frontis del edificio institucional del Servicio, en Talca, se transformó en una gran aula al aire libre, donde los pequeños exploraron estaciones interactivas creadas por los museos y subdirecciones del Servicio. Allí pudieron tocar fósiles, descubrir petroglifos, cocinar recetas tradicionales, moldear arcilla o participar en una excavación arqueológica simulada, todo bajo la guía de profesionales del patrimonio.
“Queríamos que los niños aprendieran haciendo, que sintieran el patrimonio como algo vivo y cercano. El resultado fue maravilloso: participaron con entusiasmo, preguntaron, crearon y compartieron sus propias ideas”, comentó Ana Paz Cárdenas, directora regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
El recorrido incluyó experiencias del Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca, el Museo Histórico de Yerbas Buenas, el Museo de Arte y Artesanía de Linares, la Subdirección de Pueblos Originarios, el Archivo Regional y el Consejo de Monumentos Nacionales, entre otros equipos. Cada estación ofreció una mirada distinta sobre las expresiones materiales e inmateriales que conforman la identidad maulina.
Para muchos participantes, fue una oportunidad única de aprender fuera del aula y reconocer su propio entorno cultural. “Nunca había visto fósiles ni hecho una excavación, fue como ser arqueólogo por un día”, comentó entre risas uno de los niños asistentes, mientras mostraba su dibujo inspirado en los objetos patrimoniales.
“El patrimonio no se guarda solo en vitrinas, también está en los sabores, en los oficios, en las historias que contamos y en cómo nos relacionamos como comunidad”, añadió Cárdenas, quien valoró que la actividad se realizara en la calle, abierta a toda la ciudadanía.
La jornada culminó con una instancia creativa donde los niños y niñas expresaron, a través de dibujos, escritos y grabaciones, lo que significaba para ellos el patrimonio del Maule.
Inspirada en los principios de “Democracia y participación” y “Patrimonio como bien público” de la Política de Educación Patrimonial 2024, la actividad reafirmó el derecho de las comunidades —y especialmente de las infancias— a participar activamente en la construcción y transmisión del patrimonio cultural.
“El desafío es que cada niño y niña se reconozca como heredero y cuidador de este patrimonio compartido. Porque conocerlo es también una forma de quererlo y protegerlo”, concluyó la directora regional.





