La nueva unidad especializada nace desde la voz de la propia comunidad sorda y busca garantizar un acceso digno a la salud, convirtiendo a Molina en ejemplo regional.
Lo que comenzó como una queja por dificultades de comunicación terminó transformándose en una iniciativa histórica para la salud inclusiva en Molina. La usuaria sorda Solange Olave, cansada de no poder comunicarse correctamente en el Cesfam, pidió hablar directamente con el alcalde Felipe Méndez. Ese encuentro marcó el inicio de una gestión que hoy se traduce en una Unidad de Salud para personas sordas, la segunda en Chile y la primera en la Región del Maule.
El proyecto incorporó intérpretes de lengua de señas para acompañar, orientar y asegurar una atención clara y respetuosa. “Me siento orgulloso de que seamos la primera comuna en la región en tener esta unidad, porque nace desde las necesidades de la misma comunidad”, comentó el alcalde. Recordó además que el catastro local indica que en Molina viven más de 1.600 personas sordas. “Cuando hablamos de inclusión, a veces parece letra muerta, pero nosotros la estamos haciendo carne”, afirmó.
Para Solange Olave, este avance significa un cambio profundo. A través de una intérprete, expresó que “es la primera vez que siento que me atienden. Todas las personas de la comunidad sorda necesitan acceso a la salud y también mis hijos”.
La Seremi de Salud, Carla Manosalva, valoró el trabajo conjunto entre el municipio y el Departamento de Salud. “Esta iniciativa entrega acceso digno e igualitario a todos los usuarios. Esperamos que esta buena práctica se replique en las demás comunas de la región”, señaló.
A pocos días de su puesta en marcha, ya son 40 los usuarios que han accedido a la nueva atención especializada, reflejando la necesidad real de la comunidad y confirmando el impacto positivo de una medida que nació desde una demanda ciudadana y que hoy se convierte en un referente de inclusión en salud.





