El concurso organizado por FECHIPAN, INDUPAN Talca e INACAP reconoció la calidad de la panadería artesanal local. Trigo Mayor obtuvo el segundo lugar, Maná alcanzó el tercero y Espiga de Oro fue distinguida por su innovación.
TALCA, 8 de octubre de 2026. La apariencia, la crocancia, el sabor y la textura de la miga fueron algunos de los criterios que definieron el resultado del concurso que buscó reconocer la mejor marraqueta de Talca y destacar las propuestas innovadoras de la panadería artesanal.
El primer lugar fue para la panadería Don Camilo, establecimiento que, según su propietario, Iván Castro, acumula cuatro décadas de trayectoria. El segundo puesto correspondió a Trigo Mayor, mientras que Maná obtuvo el tercer lugar. En una categoría complementaria, Espiga de Oro fue reconocida como la panadería más innovadora.
La iniciativa fue impulsada por la Federación Chilena de Industriales Panaderos (FECHIPAN), la Asociación Gremial de Industriales del Pan (INDUPAN) de Talca, el Centro de Innovación Gastronómica de INACAP e INACAP Sede Talca, con el propósito de promover la calidad, el desarrollo y la valoración del trabajo de las panaderías locales.
Una evaluación basada en características del producto
El jurado especializado examinó distintos atributos de la marraqueta, entre ellos la apariencia, el color de la miga, las características de la corteza, la crocancia, el sabor y la estructura de la masa.
Diego Rojas, docente de INACAP Talca e integrante del jurado, explicó que la evaluación se realizó mediante una pauta con criterios definidos y una escala de notas para valorar las características del producto.
Este procedimiento permitió comparar las preparaciones sobre una base común, considerando elementos que influyen tanto en la calidad sensorial como en las particularidades de la elaboración artesanal.
Cuatro décadas de tradición panadera
Tras conocer el resultado, Iván Castro, propietario de Don Camilo, valoró el reconocimiento y destacó la labor de su equipo de trabajo.
“Me siento muy bien por haber ganado este concurso y agradezco a mis trabajadores, que hacen la mejor marraqueta todos los días”, señaló.
La trayectoria del establecimiento pone de relieve el papel que cumplen las panaderías tradicionales en la elaboración cotidiana de uno de los productos más característicos de la mesa chilena.
Para Diego Rojas, este tipo de concursos también contribuye a preservar el patrimonio gastronómico nacional, al poner en valor los conocimientos, las técnicas y las características que distinguen a la marraqueta.
Calidad e innovación en el sector
Junto con premiar la calidad del pan, el certamen incorporó un reconocimiento a la innovación, que recayó en Espiga de Oro. Esta distinción amplía el foco del concurso hacia las propuestas que buscan desarrollar nuevas alternativas dentro de la panadería artesanal.
Desde la organización destacaron que estas instancias permiten fortalecer la asociatividad entre los establecimientos, visibilizar el trabajo gremial y generar espacios para compartir experiencias y demostrar capacidades productivas.
Los resultados sitúan a las panaderías participantes como protagonistas de una actividad que combina tradición, conocimientos técnicos y adaptación a nuevas propuestas, en un rubro donde la calidad del producto depende tanto de los ingredientes como de los procesos de elaboración y la experiencia de quienes trabajan diariamente en él.




