Un proyecto de INIA, financiado por el Gobierno Regional, desarrolla plantas sanas y de calidad para apoyar a los pequeños agricultores de Pelluhue y Chanco. La iniciativa incorpora nuevas técnicas de cultivo que permiten ahorrar agua, reducir costos y mejorar el rendimiento.
Plantas de calidad para fortalecer el cultivo de frutillas
Los pequeños productores de frutillas de la provincia de Cauquenes enfrentan el desafío de mantener sus cultivos sanos, mejorar sus rendimientos y reducir los costos de producción. En ese escenario, un proyecto de investigación ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) busca entregar herramientas concretas para fortalecer esta actividad agrícola en la Región del Maule.
La iniciativa, financiada por el Gobierno Regional mediante el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), desarrolla un banco de germoplasma para obtener plantas de frutilla y frambuesa con calidad genética y sanitaria comprobada. El objetivo es contar con material vegetal confiable para la Agricultura Familiar Campesina y reducir los riesgos asociados a enfermedades y plagas.
El proyecto surgió como respuesta a la emergencia provocada por el nemátodo de la frutilla, que afectó la producción de este cultivo en la región. Según explicó Javier Chilían, investigador de INIA y coordinador de la iniciativa, el trabajo comenzó en laboratorio, mediante la multiplicación de plantas in vitro, para luego trasladar los ejemplares a los predios agrícolas, donde se reproducen mediante estolones.
Tras tres años de desarrollo, los resultados muestran que las plantas obtenidas en laboratorio pueden establecerse en terreno y mantener buenas condiciones productivas. De acuerdo con el investigador, cada planta instalada puede generar entre 30 y 40 nuevas plantas, conservando las características genéticas y sanitarias del material original.
Nuevas técnicas para ahorrar agua y reducir costos
En el sector Las Lomas de Pelluhue, el equipo revisó una unidad de multiplicación instalada en el predio del agricultor Humberto Moraga, quien trabaja con un sistema de cultivo en altura, bajo túnel y con manejo semihidropónico.
El productor destacó que esta modalidad permite obtener nuevas plantas y, posteriormente, aprovecharlas para la producción de fruta. Además, señaló que el sistema puede reducir el consumo de agua en cerca de un 70%, junto con disminuir los gastos en fertilización, mano de obra y control de malezas.
Moraga también valoró las mejores condiciones sanitarias de las plantas y la posibilidad de reducir el uso de productos químicos. A su juicio, se trata de una alternativa que puede ser aplicada por otros agricultores interesados en modernizar sus sistemas productivos.
Durante la visita, el seremi de Agricultura, Alejandro Muñoz, sostuvo que la investigación aplicada permite responder a problemas concretos de la pequeña agricultura. También destacó que la incorporación de tecnología puede contribuir a mejorar la productividad y hacer un uso más eficiente del recurso hídrico.
La experiencia de las agricultoras de Chanco
En la comuna de Chanco, las autoridades visitaron el predio de Carmen Vergara, en el sector de Punchema, donde se desarrollan ensayos con distintas variedades y se evalúa la producción de estolones a partir de las plantas generadas por INIA.
La agricultora, quien lleva cerca de 20 años dedicada al rubro, explicó que la continuidad de su actividad depende de una gestión ordenada, el control de los gastos y la atención permanente de factores como el riego, la fertilización y las enfermedades.
Su experiencia refleja la importancia de combinar el conocimiento de los productores con la investigación y la asesoría técnica para mantener una producción de calidad y responder a las exigencias del mercado.
El director regional de INDAP, Rodrigo Bugueiro, destacó el desarrollo alcanzado por la productora y la importancia de incorporar tecnología en los cultivos de frutilla.
La iniciativa tiene una duración de 48 meses y contempla la entrega de plantas sanas de frutilla y frambuesa, protocolos para su multiplicación y capacitaciones técnicas. Con ello, busca fortalecer las capacidades de los pequeños agricultores y entregarles mejores condiciones para enfrentar los desafíos sanitarios, productivos y económicos del cultivo.





