El proyecto de la ruta J-80 alcanza un 25% de avance y promete mejorar la conectividad, impulsar la economía local y reforzar la seguridad vial en la costa norte del Maule.
Un camino que transforma el territorio
En la provincia de Curicó, los trabajos de pavimentación de la ruta J-80 —que conecta Hualañé, Licantén y Vichuquén— avanzan a paso firme. La obra, ejecutada por la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, llegó al 25% de avance físico, una señal alentadora para las comunidades del sector y para las actividades productivas que dependen de un acceso seguro y eficiente.
Durante una visita al tramo en ejecución, el SEREMI de Obras Públicas, Jorge Abarza Agurto, destacó que se trata de una inversión superior a los 33.400 millones de pesos, destinada a construir una vía de alto estándar a lo largo de 29 kilómetros.
“Este es un proyecto relevante no solo por la mejora en conectividad, sino porque aporta dinamismo económico y genera empleo local. Además, será un nuevo acceso pavimentado hacia Vichuquén y la zona de Laguna Torca, lo que beneficia tanto a residentes como a actividades turísticas”, señaló la autoridad.
Más empleo y mejores condiciones para la comunidad
Actualmente, más de 200 personas trabajan diariamente en las faenas. Para muchas familias del sector costero y precordillerano, estas oportunidades laborales representan un ingreso directo y un impulso para la economía local.
Los vecinos valoran especialmente que, junto con la pavimentación, se estén considerando obras complementarias de seguridad vial, como demarcación, tachas reflectantes, señalización, vallas peatonales y resaltos. Además, se incorporaron mejoras a los servicios básicos: redes de agua potable y postes fueron reubicados o renovados para evitar futuros riesgos.
Un proyecto que podría terminar antes de lo previsto
La pavimentación comenzó a inicios de 2025 y su fecha contractual de término está fijada para marzo de 2027. No obstante, desde el MOP no descartan una entrega anticipada gracias al ritmo sostenido de avance.
Para los habitantes de Hualañé, Licantén y Vichuquén, esta obra no solo representa un camino renovado, sino una oportunidad concreta de desarrollo, conectividad y seguridad para los próximos años.





