El conjunto Villa Portales fue entregado a familias que esperaron dos décadas por una solución habitacional. El proyecto contempla viviendas de hasta 69,7 metros cuadrados, áreas verdes, juegos infantiles y urbanización completa.
Después de años de reuniones, trámites y actividades para reunir recursos, 25 familias de la comuna de Maule finalmente recibieron las llaves de sus nuevas viviendas en el conjunto habitacional Villa Portales.
La entrega se concretó en la antesala de Fiestas Patrias y puso término a una espera que, en algunos casos, se extendió por 20 años. Para las familias, el nuevo conjunto representa el cierre de un largo proceso y el comienzo de una nueva etapa, dejando atrás el pago de arriendos y la incertidumbre asociada a no contar con una vivienda propia.
El proyecto fue ejecutado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, con financiamiento compartido con el Gobierno Regional, a través de la línea de Habitabilidad Rural.
Villa Portales está compuesto por 19 viviendas de un piso, de 61 metros cuadrados, distribuidas en estar-comedor, cocina, baño y dos dormitorios. A ellas se suman otras seis viviendas de 69,7 metros cuadrados, que cuentan con tres dormitorios.
Más allá de las viviendas, el proyecto incorporó urbanización completa, áreas verdes, juegos infantiles, escaños, basureros, luminarias y una planta de tratamiento de aguas servidas para el conjunto.
La presidenta en ejercicio del comité habitacional, Angela Martínez, destacó el esfuerzo realizado durante años por las familias para sacar adelante el proyecto. También recordó a quienes participaron del proceso y no alcanzaron a recibir sus viviendas, además del trabajo desarrollado por la anterior presidenta del comité, Patricia Díaz.
“Con mucha emoción podemos decir hoy que nuestras casas son una realidad después de muchas reuniones, trámites y dificultades”, señaló Martínez.
Durante la entrega, las autoridades destacaron que el proyecto forma parte de las acciones destinadas a reducir el déficit habitacional en la región, particularmente en sectores donde las familias han debido enfrentar largos períodos de espera.
Para quienes recibieron las llaves, sin embargo, el significado de la jornada va más allá de las cifras del proyecto: después de dos décadas de espera, comienza finalmente la vida en un hogar propio.




