Diecinueve personas mayores de distintas comunas del Maule llegaron hasta el Teatro Municipal de San Javier para participar en el primer Festival de Talento 2026. Música, emoción, barras y baile marcaron una jornada donde los protagonistas fueron quienes subieron al escenario.
Las luces del Teatro Municipal de San Javier se encendieron y, esta vez, los protagonistas no fueron artistas invitados ni figuras conocidas. Fueron 19 personas mayores provenientes de distintas comunas del Maule, que llegaron hasta el escenario para cantar, compartir y demostrar que la música también puede convertirse en una forma de seguir disfrutando, creando y participando.
Así se vivió el Primer Festival de Talento de Personas Mayores 2026, organizado por SENAMA Maule a través del programa Envejecimiento Activo, que reunió a participantes en las categorías Solista y Coro.
El teatro estuvo lleno. En las butacas, familiares, amigos, compañeros de agrupaciones y delegaciones acompañaron cada presentación con aplausos y barras que transformaron el encuentro en una verdadera fiesta musical.
Más que una competencia, el festival permitió conocer historias y talentos que muchas veces permanecen dentro de los clubes y organizaciones de adultos mayores, lejos de los grandes escenarios.
Subir al escenario
Para quienes participaron, cantar frente al público significó también enfrentar nervios, prepararse y atreverse a mostrar una faceta que no siempre tienen la oportunidad de compartir.
En la categoría Solista, el primer lugar fue para Juan Torres, seguido por Amira Loyola, en segundo lugar, y Graciela Vergara, quien obtuvo el tercer puesto.
En Coro, el primer lugar quedó en manos de Sinfonía Centro Adulto Mayor Oriencoop. El segundo lugar fue para el Coro Adulto Mayor Cauquenes, mientras que el Coro UCAM de Curepto obtuvo el tercer puesto.
Pero los resultados fueron solo una parte de la jornada. El escenario también se convirtió en un lugar de encuentro entre personas de distintas comunas que comparten una misma afición por la música y las ganas de seguir participando.
La jornada tuvo además invitados especiales. Marcelo Avendaño, con un tributo a Zalo Reyes, hizo que el público recordara algunas de las canciones más conocidas del cantante nacional.
Y cuando llegó el turno de Pepe Mendoza, el teatro dejó por momentos las butacas para convertirse en una pista de baile. Personas mayores, familiares y amigos terminaron cantando y bailando juntos.
La experiencia dejó una imagen que resumió el espíritu del encuentro: un teatro lleno, artistas mayores sobre el escenario y un público que acompañó cada presentación.
Porque el festival no solo mostró voces y canciones. También puso en evidencia que las personas mayores siguen teniendo mucho que aportar a la vida cultural de sus comunidades, cuando existen espacios para que puedan hacerlo.
Y en San Javier, durante una jornada, esos talentos dejaron de estar entre cuatro paredes para ocupar el escenario y recibir los aplausos de toda una comunidad.




