Una escultura que une territorios y memoria
Entre la emoción, la poesía y los lazos culturales, Molina recibe el busto de la Premio Nobel chilena como símbolo de identidad y encuentro.
La tarde caía suave sobre la plaza Gabriela Mistral, en Molina. Entre el sonido de las herramientas que afinan los últimos detalles de la remodelación, una escultura viaja desde el norte, trayendo consigo historia, poesía y una promesa: mantener vivo el legado de una mujer que trascendió su tiempo.
Desde Vicuña, la cuna de Lucila Godoy Alcayaga, llegó el busto que muy pronto se instalará en uno de los espacios públicos más concurridos de la comuna. El gesto, más que una donación, es un acto de encuentro entre dos territorios unidos por la cultura y el cariño hacia una figura universal.
“Gabriela es raíz y es vuelo”
La concejala de Vicuña, Caroll Alcayaga, familiar directa de la escritora, fue quien encabezó la entrega del busto. Con la emoción reflejada en su voz, compartió lo que significó este momento:
“Estoy orgullosa de estar aquí representando a la comuna y a todo el Valle del Elqui, a meses de cumplirse 80 años del Nobel de Gabriela Mistral. Haber firmado este convenio con Molina es más que un acto simbólico: es un compromiso para seguir potenciando la cultura, la poesía y las artes”.
Para Alcayaga, traer el rostro de Gabriela hasta esta plaza del Maule es también un gesto de descentralización: “Gabriela pertenece a todo Chile, no solo al norte. Su palabra y su lucha por la educación y la infancia cruzan nuestras fronteras”, comenta mientras observa el espacio donde pronto reposará la escultura.
Una plaza que renace con historia
El alcalde de Molina, Felipe Méndez, camina por el lugar, imaginando la inauguración que se avecina. “Este busto viene a resaltar una inversión importante del Serviu, pero también a recordarnos la relevancia de nuestros personajes históricos”, explica.
“Agradecemos al alcalde de Vicuña, Mario Aros, y a su Concejo Municipal por este hermoso gesto. Esperamos pronto inaugurar esta plaza como Dios manda, con la comunidad reunida, con arte, con música y con la emoción que Gabriela inspira”.
La futura plaza Gabriela Mistral será un espacio abierto al arte, con rincones para la lectura y el encuentro. Su remodelación no solo mejora el entorno urbano, sino que también busca reconectar a las personas con su historia y con la cultura.
Un puente entre comunas
El concejal molinense José Luis Lizana, uno de los impulsores de esta gestión, relata cómo nació la idea:
“En un encuentro con la concejala Caroll Alcayaga le contamos que en Molina existía una plaza con el nombre de Gabriela Mistral. Desde ahí comenzó todo. Hoy el busto está aquí, y eso simboliza el valor que damos a las mujeres, a la cultura y a la recuperación de espacios para nuestros vecinos, niños y adultos mayores”.
A su lado, el concejal y presidente de la Comisión de Turismo, Cristian Martínez, destaca que este acto también tiene una lectura contemporánea:
“Somos dos comunas turísticas, sí, pero también estamos hablando de memoria y de identidad. Tener en nuestra plaza la imagen de una ganadora del Premio Nobel, una mujer que alzó las banderas del feminismo y la educación, es un gesto poderoso que invita a reflexionar”.
Más que una obra, un mensaje
Pronto, la figura de Gabriela Mistral ocupará su lugar en la plaza que lleva su nombre, bajo la sombra de los árboles y el murmullo de los niños jugando. Su busto, traído desde el norte, se convertirá en símbolo de encuentro entre dos comunas hermanas que entienden la cultura no como adorno, sino como raíz viva del desarrollo humano.
En Molina, la poesía de Gabriela vuelve a tener rostro. Y su mirada, esculpida en bronce, parece recordar a cada visitante que el arte y la educación —como ella misma enseñó— son las verdaderas semillas del futuro.





