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Molina y el caso de los “funcionarios viajeros”

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Destitución histórica por abusar de licencias médicas

En Molina, la noticia corrió rápido y con indignación. Un grupo de funcionarios públicos, algunos con décadas de trayectoria y cargos de responsabilidad, fue destituido tras comprobarse que viajaron al extranjero mientras estaban con licencia médica. La sanción no solo los desvincula de manera inmediata, sino que además los inhabilita por 5 años para ejercer cargos públicos.

El origen del escándalo

Todo comenzó con un informe de Contraloría que detectó irregularidades. Luego vino el proceso administrativo, que terminó con una sanción tajante: destitución sin excepciones.

El alcalde Felipe Méndez Guzmán, quien había prometido mano dura, cumplió su palabra.

“Aquí no hay intocables. El servicio público es para servir a la gente y no para aprovecharse de los recursos de todos. Molina merece respeto y mi deber es velar porque las reglas se cumplan, caiga quien caiga”, declaró el edil.

Felipe Méndez Guzmán

Funcionarios con trayectoria, pero sin justificación

Entre los sancionados figuran directivos municipales, docentes y asistentes de la educación, además de personal de salud. Varios de ellos tenían más de 30 años de servicio, pero ninguno pudo justificar sus viajes con razones médicas.

Para la administración municipal, esa fue la gota que rebalsó el vaso: la antigüedad o el cargo no bastan para eludir la probidad.

Voces en la calle

En la plaza de armas, la comunidad no se mostró indiferente. Rodolfo Herrera, comerciante local, opinó:

“Uno se sacrifica para trabajar todos los días y pagar impuestos, mientras otros se las ingenian para hacer turismo con licencia. Está bien que se haga justicia, aunque llegue tarde”.

Por su parte, Claudia Morales, profesora jubilada, se mostró más crítica:

“Es doloroso ver colegas involucrados, pero la confianza ciudadana no se puede perder. Cuando uno elige el servicio público, sabe que tiene que dar el ejemplo”.

Un antes y un después en Molina

La medida sienta un precedente en la comuna. No es común ver a funcionarios de altos rangos sancionados de manera tan drástica. Para el alcalde Méndez, se trata de un mensaje claro:

“Quien trabaja en lo público debe entender que la confianza de la gente es un patrimonio que no se negocia. Ese es el estándar que queremos para Molina”.

¿Un caso aislado?

El episodio abre también un debate mayor: ¿cuántos casos similares han pasado inadvertidos en otras comunas o servicios públicos? La decisión de Molina podría transformarse en un ejemplo para aplicar mayor fiscalización y sanciones en el futuro.

Por ahora, la comuna se queda con una certeza: la probidad ganó una batalla, aunque a costa de un duro golpe para la imagen de la administración pública local.

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