El organismo advirtió que las actuales condiciones climáticas son similares a las registradas durante los mega incendios de 2017, por lo que pidió reforzar el autocuidado y la prevención, especialmente en la segunda quincena de enero.
En el contexto de la emergencia que afecta a las regiones de Ñuble y Biobío, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) reiteró el llamado a la comunidad del Maule a extremar las medidas de prevención frente al alto riesgo de incendios forestales. Esto, debido a la Alerta Roja Regional por calor extremo y a un escenario climático que incrementa la posibilidad de siniestros.
El director regional de SENAPRED, Carlos Bernales, explicó que históricamente la segunda quincena de enero corresponde a uno de los periodos más críticos del año.
“Desde el análisis de los registros históricos, podemos señalar que las condiciones meteorológicas actuales son muy similares a las que tuvimos en 2017, cuando se produjo una de las temporadas de incendios más destructivas del país”, indicó.
Según detalló, factores como las altas temperaturas, la baja humedad y la presencia de viento generan un escenario propicio para la ocurrencia y rápida propagación del fuego. Estas condiciones aumentan el riesgo tanto de incendios en zonas rurales como en sectores de interfaz urbano-rural.
Bernales recordó que el año 2017 dejó graves consecuencias en la región, especialmente el 25 de enero en Santa Olga, comuna de Constitución, donde en pocas horas más de cinco mil viviendas fueron destruidas.
“Hoy, nuevamente, la segunda quincena de enero se presenta como un periodo crítico, donde la vulnerabilidad frente a los incendios forestales aumenta considerablemente”, señaló.
El director regional enfatizó que lo que actualmente ocurre en Ñuble y Biobío debe ser entendido como una señal de alerta para el Maule.
“No podemos permitir que se repita una tragedia como la que ya vivimos. Las pérdidas materiales y el riesgo para la vida de las personas nos obligan a actuar con máxima responsabilidad”, agregó.
Respecto al llamado a la comunidad, Bernales explicó que la prevención comienza en acciones cotidianas.
“Todo gran incendio parte de un fuego pequeño. Una colilla de cigarro mal apagada, una quema no autorizada, herramientas que generan chispas o la acumulación de material vegetal seco pueden transformarse en minutos en una emergencia mayor”, advirtió.

Finalmente, sostuvo que la prevención no depende solo de las instituciones.
“La responsabilidad es compartida. La prevención y el autocuidado dependen de cada una y cada uno de los maulinos. Es una tarea individual, familiar y comunitaria”, concluyó.
SENAPRED reiteró la importancia de evitar conductas de riesgo, mantener limpios los entornos de viviendas y predios, respetar las prohibiciones de quemas y denunciar oportunamente cualquier foco de incendio a los números de emergencia correspondientes.




