Personas con experiencia vivida, profesionales, organizaciones y jóvenes participaron en un conversatorio regional impulsado por la Seremi de Salud del Maule, con el objetivo de recoger ideas y propuestas para fortalecer el bienestar emocional y comunitario en la próxima década.
En un ambiente de diálogo abierto y colaboración, la Seremi de Salud del Maule convocó a representantes de la comunidad, profesionales de la salud y organizaciones sociales a un conversatorio regional sobre salud mental, instancia que forma parte del proceso nacional para diseñar el nuevo Plan de Salud Mental de Chile, que regirá los próximos años.
El encuentro permitió escuchar las voces de quienes viven de cerca los desafíos de la salud mental: adolescentes, mujeres cuidadoras, personas mayores, migrantes y familias que enfrentan el acompañamiento de seres queridos con trastornos emocionales o psicológicos. Todos coincidieron en la necesidad de fortalecer la atención temprana, la cercanía en los tratamientos y la eliminación del estigma asociado a los problemas de salud mental.
“Estamos muy contentos por esta oportunidad de diálogo”, señaló la seremi de Salud del Maule, Carla Manosalva. “Profesionales de distintos Cesfam, hospitales y representantes de la comunidad han podido compartir sus experiencias y desafíos. Esta conversación es fundamental para construir un nuevo plan que refleje las verdaderas necesidades de las personas y de los territorios. La salud mental debe dejar de ser un tema oculto y pasar a ser una prioridad compartida”.
Durante la jornada, se abordaron temas como el acceso a la atención oportuna, el acompañamiento comunitario, la prevención del suicidio y la importancia del trabajo en red entre instituciones. También se destacó la relevancia de la Atención Primaria de Salud como primera puerta de apoyo, donde equipos capacitados y cercanos pueden marcar la diferencia en el bienestar de las familias.
Para Carlos Cancino, psicólogo del Departamento de Salud de Molina, este tipo de instancias son clave para avanzar. “Poder conversar y reflexionar sobre la salud mental es fundamental. Aquí no solo participan colegas psicólogos o médicos, sino también agentes comunitarios y vecinales. Escuchar sus miradas nos enriquece y permite diseñar estrategias más humanas y cercanas a la realidad de las personas”, afirmó.
El conversatorio del Maule se suma a los que se desarrollan en todo el país, donde cientos de ciudadanos están entregando sus propuestas para mejorar la salud mental desde una perspectiva más inclusiva, digna y comunitaria.
Los aportes recogidos serán parte de los insumos que el Ministerio de Salud utilizará para definir el nuevo Plan Nacional de Salud Mental, con énfasis en la inclusión social, el respeto a la diversidad y el acompañamiento continuo a quienes más lo necesitan.
“Hablar de salud mental es hablar de humanidad, de empatía y de comunidad”, reflexionó una de las participantes. “Solo escuchándonos podremos construir un país más sano, en cuerpo y en mente.”





