Vecinas y visitantes en silla de ruedas pudieron acercarse al mar gracias a una iniciativa municipal que promueve el turismo accesible y la inclusión real en el borde costero, generando emocionantes experiencias para familias que por primera vez disfrutaron del océano.
El sonido de las olas y la emoción de llegar por primera vez a la orilla del mar marcaron una jornada distinta en la playa de Iloca, en la comuna de Licantén. A través de sillas de ruedas anfibias impulsadas por el municipio, personas con movilidad reducida vivieron una experiencia que mezcla turismo, inclusión y cercanía humana.
Durante la temporada estival, la iniciativa ha permitido que vecinos y visitantes puedan desplazarse por la arena y entrar al agua con apoyo de monitores municipales. Para muchas familias, el acceso al mar era un sueño lejano debido a las dificultades del terreno, pero hoy se transforma en una vivencia posible y gratuita.
María Eugenia, de 88 años, llegó acompañada de su familia y relató emocionada que nunca había logrado ingresar al mar en otras playas. “Estaba feliz porque pude llegar a la orilla. Nunca lo había hecho antes”, comentó, destacando la seguridad que entrega el sistema de ruedas adaptadas para la arena.
Otra de las beneficiadas, Victoria, valoró el acompañamiento de los equipos municipales y describió la experiencia como “muy linda”, agradeciendo la oportunidad de disfrutar del mar después de muchos años sin poder hacerlo.
Turismo accesible que nace desde la comunidad
El alcalde de Licantén, Claudio Reyes, explicó que la idea surgió en 2025 al observar las limitaciones que tenían las rampas tradicionales frente a las condiciones del borde costero. Fue entonces cuando el municipio apostó por adquirir sillas anfibias y capacitar monitores para acompañar a los usuarios durante el verano.
Según detalló la autoridad, la respuesta de la comunidad y de los visitantes ha sido positiva, lo que motivó a ampliar el número de sillas este año. Además, destacó que el objetivo es avanzar hacia una inclusión concreta en las playas de la comuna, más allá de los discursos.
El jefe comunal señaló que la experiencia ha despertado el interés de otros municipios turísticos que buscan replicar la iniciativa, resaltando que el acceso es completamente gratuito para quienes lo necesiten.
Un verano con sentido humano
Más allá del atractivo turístico, la propuesta busca generar un espacio donde todas las personas puedan disfrutar del litoral maulino sin barreras. Familias completas han llegado hasta Iloca con la tranquilidad de saber que sus adultos mayores o seres queridos con discapacidad podrán vivir la experiencia del mar.
El municipio proyecta extender el uso de estas sillas anfibias a distintos puntos del borde costero, desde La Pesca hasta Duao, con la meta de consolidar un modelo de turismo inclusivo que combine paisajes, accesibilidad y un fuerte componente humano. Para quienes participaron de la actividad, el recuerdo queda marcado por la emoción de tocar el agua y sentir que, por fin, la playa también es un espacio para todos.





