Productores de la región participaron en una jornada realizada en Yerbas Buenas, donde abordaron el manejo de colmenas, servicios de polinización y herramientas de monitoreo. La actividad buscó entregar conocimientos aplicables al trabajo diario y fortalecer una actividad estrechamente vinculada con el equilibrio de los ecosistemas.
La apicultura enfrenta nuevos desafíos que van desde mejorar el rendimiento de las colmenas hasta responder a las exigencias de los productores agrícolas que requieren servicios de polinización. En ese escenario, productores del Maule participaron en una jornada de capacitación desarrollada en Yerbas Buenas, donde tecnología, experiencia en terreno y cuidado del entorno fueron parte de los principales contenidos.
El encuentro fue organizado por el Programa Territorial Integrado (PTI) Maule Apícola de CORFO, con la colaboración del Comité de Desarrollo Productivo Maule y la Municipalidad de Yerbas Buenas. La actividad reunió a personas vinculadas al rubro para conocer herramientas que puedan ser incorporadas directamente a sus sistemas de producción.
Uno de los temas centrales fue la polinización, un servicio que conecta directamente la actividad de las abejas con la agricultura y la producción de alimentos. Durante las exposiciones se abordó la preparación de las colmenas, los estándares necesarios para entregar un servicio adecuado y experiencias desarrolladas en predios de la Región del Maule.
También se analizaron nuevas tecnologías para observar el comportamiento de las colmenas. Las herramientas de monitoreo no invasivo permiten obtener información del estado de las abejas sin alterar innecesariamente su funcionamiento, abriendo posibilidades para mejorar la toma de decisiones de los productores.
La jornada incorporó además contenidos relacionados con la polinización de semillas de hortalizas, los requerimientos de la industria y los criterios utilizados para evaluar una colmena destinada a este tipo de servicio.
Del conocimiento a la colmena
La capacitación no quedó limitada a las exposiciones. Durante la tarde se desarrolló un día de campo, donde los participantes recorrieron cuatro estaciones demostrativas y pudieron observar de manera práctica algunas de las técnicas y herramientas presentadas durante la mañana.
Para quienes trabajan directamente con las colmenas, este tipo de actividades permite relacionar la información técnica con situaciones que forman parte del trabajo cotidiano: preparar una colmena, evaluar su condición, conocer cuándo está en condiciones de prestar un servicio de polinización o incorporar tecnologías para monitorear su comportamiento.
Carlos Correa, gestor apícola del PTI Maule Apícola, explicó que la profesionalización del servicio de polinización representa una oportunidad para el sector regional, pero requiere avanzar en estándares y herramientas que permitan responder a las necesidades de la agricultura.
Desde el Comité de Desarrollo Productivo Maule se planteó que la capacitación busca fortalecer las capacidades de los apicultores y promover una actividad más eficiente y sostenible.
La dimensión ambiental también está presente en este proceso. Las abejas cumplen un papel fundamental en la reproducción de numerosas especies vegetales y en la producción agrícola. Por ello, mejorar las prácticas apícolas no solo puede favorecer la productividad de quienes viven de esta actividad, sino también contribuir al cuidado de los ecosistemas donde las colmenas se desarrollan.
El desafío para el sector regional está ahora en transformar estos conocimientos en prácticas concretas, incorporando tecnología y estándares sin perder de vista la relación que históricamente ha existido entre las abejas, la agricultura y el territorio.





