La adulteración de patentes y números identificatorios puede permitir que automóviles de origen ilícito circulen con la identidad de vehículos legítimos. La principal recomendación está dirigida a quienes compran autos usados y deben verificar cuidadosamente sus antecedentes antes de concretar una operación.
La compra de un vehículo usado requiere revisar más que su estado mecánico y precio. Desde la Policía de Investigaciones (PDI) del Maule advierten sobre la clonación de vehículos, práctica en la que se utiliza la identidad de un automóvil legítimo para hacer circular otro, generalmente de procedencia ilícita.
El procedimiento puede incluir la utilización de una patente correspondiente a otro vehículo y la adulteración de números de motor o chasis, dificultando la identificación del automóvil.
El subcomisario Pablo Jara, de la Brigada Investigadora de Robos (BIRO) Talca, explicó que esta modalidad puede ser utilizada después del robo de un vehículo para permitir su circulación con antecedentes correspondientes a otro automóvil.
Uno de los principales riesgos se presenta durante la compra de vehículos usados. Una señal de alerta puede ser un precio considerablemente inferior al valor comercial, aunque por sí solo este elemento no permite determinar que un automóvil sea clonado.
Antes de realizar una compra, la recomendación es comprobar que la persona que vende el vehículo sea efectivamente su propietario y revisar que la documentación corresponda al automóvil.
También es necesario comparar la patente, el número de motor y el número de chasis con los antecedentes registrados en la documentación. Los compradores pueden revisar además los códigos QR incorporados en determinados documentos, como el permiso de circulación y la revisión técnica.
Otra medida preventiva es solicitar una inspección precompra a un mecánico especializado, que permita detectar posibles alteraciones físicas o inconsistencias en los elementos identificatorios.
La PDI enfatiza que revisar los antecedentes antes de entregar dinero puede ayudar a reducir el riesgo de adquirir un vehículo con su identidad adulterada y enfrentar posteriormente problemas legales o administrativos.




