Futbolistas de las series menores, apoderados y estudiantes de Talca han participado durante 2026 en talleres y encuentros que combinan deporte, vida saludable, prevención y desarrollo personal.
TALCA.- Para un futbolista joven, aprender a jugar también significa aprender a convivir con la presión, tomar decisiones y entender que el desarrollo deportivo es parte de un proceso mucho más amplio.
Esa es una de las miradas que durante este 2026 han compartido Rangers de Talca y SENDA Región del Maule, instituciones que han trabajado en distintas actividades dirigidas a jóvenes, familias y estudiantes de la capital regional.
El trabajo comenzó en el entorno más cercano de los jugadores. En el área formativa de Rangers, SENDA implementó un taller de habilidades parentales destinado a los apoderados de los futbolistas del fútbol joven. Fueron 10 sesiones en las que se abordaron herramientas para fortalecer el rol de las familias en el acompañamiento de adolescentes que desarrollan su actividad deportiva.
La conversación también llegó a los camarines y espacios de entrenamiento. Jugadores de las categorías sub-15, sub-16, sub-18 y sub-20 participaron en conversatorios enfocados en situaciones que pueden enfrentar tanto dentro como fuera del fútbol.
Uno de ellos llevó un mensaje directo: “El partido también se juega afuera”.
La actividad, realizada en las dependencias del club, fue encabezada por Jorge Benavides, profesional del área de Prevención de SENDA. El objetivo fue generar un espacio de diálogo con los jóvenes y entregarles herramientas para enfrentar contextos de presión y prevenir el consumo de alcohol y otras drogas.
Cuando el fútbol se convierte en espacio de encuentro
La experiencia no quedó circunscrita a las series menores de Rangers. A través de SENDA Previene, estudiantes de distintos establecimientos educacionales de Talca llegaron hasta el club como parte del programa “Líderes con Propósito”.
La jornada les permitió conocer las instalaciones de Rangers, compartir con jugadores del plantel profesional y acercarse a otros aspectos de la vida de un deportista. Entre ellos estuvo la alimentación, tema que fue abordado por Cristian Muñoz, especialista en nutrición deportiva del club.
La intención es que el fútbol pueda convertirse en un espacio donde los jóvenes encuentren referentes y conocimientos que les sirvan también fuera de la competencia.
Daniel Mejías, gerente general de Rangers, destacó precisamente esa dimensión del proceso formativo.
“Para nosotros es muy importante el proceso formativo en nuestro club, porque ahí están los valores de los nuevos futbolistas que van a representar a Rangers, no solo a nivel deportivo, sino también como personas”, comentó.
Desde el club explican que esta visión se ha traducido en un área de desarrollo integral, liderada por el psicólogo Claudio Arancibia, quien ha sido uno de los impulsores del trabajo conjunto con SENDA.
El desafío ahora es darle continuidad a estas iniciativas y seguir generando espacios para que niños, niñas, jóvenes y sus familias puedan acceder a herramientas relacionadas con la prevención, los hábitos saludables y el desarrollo personal.
En un deporte donde muchas veces la atención se concentra en goles, resultados y futuras promesas, este trabajo pone el foco en una parte menos visible, pero igualmente importante: la persona que hay detrás de cada futbolista en formación




