Una investigación de la Universidad Católica del Maule, con apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), utiliza microorganismos para obtener compuestos que ayuden a conservar los alimentos. El proyecto busca aprovechar legumbres locales y sus subproductos, abriendo nuevas posibilidades para la industria agroalimentaria.
Las legumbres que se producen en el país podrían tener nuevos usos en la elaboración y conservación de alimentos. Una investigación desarrollada por la Universidad Católica del Maule (UCM) busca aprovechar sus propiedades mediante procesos biotecnológicos para obtener antioxidantes naturales que puedan incorporarse a distintos productos alimenticios.
La iniciativa, denominada “Producción de antioxidantes naturales mediante uso renovable de microorganismos”, fue presentada en Talca durante la jornada de difusión “Alimentos que transforman”. El proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura.
La propuesta consiste en cultivar microorganismos utilizando legumbres como materia prima para producir compuestos fenólicos con actividad antioxidante. Estos componentes pueden ayudar a reducir la oxidación de los alimentos, un proceso que afecta su calidad y conservación.
De esta manera, la investigación busca abrir alternativas para la industria alimentaria y aprovechar materias primas agrícolas que habitualmente tienen un menor valor comercial o se destinan a descarte.
De la producción agrícola a nuevos ingredientes
El seremi de Agricultura del Maule, Alejandro Muñoz, destacó que la iniciativa permite explorar nuevas aplicaciones para las legumbres, más allá de su consumo directo.
“Siempre las consumimos de manera directa, pero tienen un sinfín de propiedades que se transforman a través de procesos bioquímicos, los que generan la posibilidad de crear materias primas para la producción de alimentos de manera natural. Particularmente, la utilización en antioxidantes naturales”, explicó.
El desarrollo de estos ingredientes podría ampliar las oportunidades para el sector agrícola, al generar nuevas formas de aprovechar las cosechas y sus subproductos. También abre posibilidades para emprendimientos y empresas interesadas en incorporar innovación a sus procesos productivos.
Entre los objetivos del proyecto se encuentran mejorar la producción y extracción de los compuestos fenólicos, estabilizar los extractos obtenidos, evaluar su actividad antioxidante en diferentes tipos de alimentos y comprobar su inocuidad.
Estas etapas son fundamentales para determinar si los compuestos pueden utilizarse de manera segura y efectiva en productos alimenticios.
Una inversión para desarrollar tecnología alimentaria
La investigación lleva dos años de ejecución y está programada para finalizar en 2027. Considera una inversión superior a los $206 millones en investigación y desarrollo, de los cuales $114 millones corresponden al aporte de FIA.
La ejecutiva de FIA, Florence Pélissou, destacó el potencial de la propuesta para avanzar hacia una producción con menor desperdicio de materias primas.
Según explicó, la iniciativa impulsa la economía circular al valorizar legumbres de descarte y desarrollar extractos antioxidantes naturales que podrían contribuir a conservar los alimentos y favorecer la elaboración de productos más saludables y sustentables.
Por su parte, Robert Giovanetti, representante regional de FIA en el Maule, señaló que el interés por la innovación ha aumentado entre agricultores, emprendedores, empresas y centros de investigación de la región.
Nuevas oportunidades para la agroindustria regional
La jornada también incluyó una Feria Saludable, donde distintos expositores presentaron iniciativas relacionadas con nutrición, productos naturales y hábitos de vida equilibrados.
La investigación representa una línea de trabajo que conecta la producción agrícola con la biotecnología y la industria de los alimentos. Su avance podría permitir que materias primas locales se utilicen en nuevos ingredientes y procesos productivos.
El desafío será completar las evaluaciones técnicas y de inocuidad para determinar su aplicación comercial. Si los resultados son favorables, esta tecnología podría contribuir a diversificar el uso de las legumbres, reducir el desperdicio agrícola y generar nuevas oportunidades de innovación para el Maule.




