Más de 70 jóvenes de cinco comunas del Maule dieron vida al Festival de Bandas, Danza y Artes Visuales, un proceso formativo que unió música, cuerpo y creatividad en una muestra final que celebró el talento juvenil.
Durante varios meses, la energía de la juventud maulina se trasladó a salas de ensayo, centros culturales y escenarios comunales. El Festival de Bandas, Danza y Artes Visuales Juveniles del Maule, organizado por el Centro Cultural La Candelaria y financiado por el Fondo de Fortalecimiento de Organizaciones de Interés Público (FFOIP), reunió a más de 70 jóvenes provenientes de Talca, Chanco, Constitución, Maule y Curicó.
La iniciativa combinó formación artística, espacios de creación colectiva y exhibiciones públicas, permitiendo que estudiantes de enseñanza media pudieran explorar la música, las artes visuales y la danza como disciplinas complementarias.
Un proceso que se movió por el territorio
En cada comuna se realizaron encuentros con bandas, elencos de danza y artistas visuales. Estas primeras presentaciones dieron paso a una selección regional que luego se trasladó a distintos centros culturales, donde los jóvenes recibieron acompañamiento especializado.
“El objetivo siempre fue abrir espacios para que los y las jóvenes pudieran desarrollar su talento desde una mirada educativa y expresiva. La danza, al igual que la música y las artes visuales, es una herramienta que forma, comunica y conecta”, explica Rigoberto Cárcamo, coordinador del proyecto.
La preparación incluyó talleres técnicos, ensayos guiados y procesos creativos que fortalecieron habilidades escénicas, corporales y de composición artística.
La gala: un cierre con identidad y emoción
El punto culminante fue la Gala Final en el Teatro Regional del Maule, donde las y los jóvenes exhibieron sus obras ante una sala repleta. Allí se entregaron certificados y se reconoció públicamente el esfuerzo de cada elenco participante.
Para la Seremi de Gobierno, Lucía Bozo, el festival no solo permitió visibilizar el talento regional, sino también reforzar la importancia de la educación artística.
“Este proyecto contribuye a fortalecer la identidad del Maule y democratiza el acceso a la cultura. Cuando abrimos espacios para que las juventudes creen, estamos construyendo comunidad”, señaló.
Un impacto que trasciende el escenario
Las familias, docentes y gestores culturales que participaron destacaron la combinación entre formación y presentación en vivo, una fórmula que permitió que los jóvenes experimentaran el arte desde un enfoque integral: cuerpo, sonido, imagen y creación colectiva.
Como resume Cárcamo:
“El festival mostró que en el Maule hay talento de sobra. Solo hace falta entregar las herramientas y los espacios para que ese talento florezca”.
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