La implementación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y la expansión de las Oficinas Locales de la Niñez buscan fortalecer la red de apoyo a familias y comunidades en las 30 comunas de la región.
El fortalecimiento de los programas de apoyo a personas cuidadoras y la expansión de los espacios de protección para niños, niñas y adolescentes forman parte de las políticas sociales que se han implementado en la Región del Maule durante los últimos años.
Uno de los ejes principales ha sido el desarrollo del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, iniciativa que busca reconocer el rol de quienes realizan labores de cuidado y entregar herramientas para mejorar su bienestar y el de las personas que dependen de ellas.
En el Maule, este sistema se ha traducido en la creación de siete Centros Comunitarios de Cuidados ubicados en comunas como Cauquenes, Chanco, Pelluhue, Villa Alegre, Linares, Sagrada Familia y Molina. Estos espacios ofrecen talleres, orientación, acompañamiento emocional y capacitaciones dirigidas principalmente a personas cuidadoras.
A ello se suma la Red Local de Apoyos y Cuidados, que actualmente funciona en 18 comunas de la región y entrega apoyo domiciliario a familias que conviven con personas con dependencia. Este acompañamiento se realiza a través de equipos profesionales que incluyen especialistas como kinesiólogos y terapeutas ocupacionales.
Según estimaciones regionales, cerca de 17 mil personas realizan labores de cuidado no remunerado en el Maule, de las cuales la mayoría corresponde a mujeres.
En paralelo, también se ha fortalecido el sistema de protección de la niñez mediante la ampliación de las Oficinas Locales de la Niñez (OLN), organismos que trabajan directamente con las comunidades para promover los derechos de niños, niñas y adolescentes y prevenir situaciones de vulneración.
Actualmente estas oficinas están presentes en las 30 comunas de la región, coordinando redes de apoyo con municipios, instituciones públicas y organizaciones sociales. Entre sus funciones se encuentra el acompañamiento a familias, la articulación de programas de protección y la promoción de espacios de participación para niños y adolescentes.
La inversión destinada a estas oficinas ha aumentado en los últimos años, lo que ha permitido ampliar equipos profesionales y fortalecer su presencia en los territorios.
Con estas iniciativas, el sistema de protección social busca acercar programas y servicios a las comunidades, apoyando a las familias en ámbitos como el cuidado, la protección de la infancia y el acompañamiento en situaciones de vulnerabilidad.




