El Programa Habilidades para la Vida de JUNAEB cerró su año con una ceremonia que destacó el desarrollo socioemocional de niñas y niños, en un espacio marcado por testimonios, aprendizajes y el apoyo de sus familias.
Una comunidad que crece acompañada
En la comuna de Hualañé, estudiantes, familias y profesionales se reunieron para dar cierre al Programa Habilidades para la Vida I (HPV I), una iniciativa que trabaja silenciosamente durante todo el año para fortalecer el bienestar emocional de los niños y niñas que asisten a los establecimientos municipales.
La ceremonia, organizada por JUNAEB y la Municipalidad de Hualañé, fue un momento de reconocimiento, alegría y también de reflexión sobre el impacto que este acompañamiento tiene en la vida escolar.
En conversación con nuestra redacción, la alcaldesa Carolina Muñoz compartió su visión desde una perspectiva humana y cercana:
“Hoy estamos acompañando a los alumnos y al programa Habilidades para la Vida. Este es un programa que tiene un impacto real en nuestros niños y niñas, entregándoles herramientas para su desarrollo emocional y para enfrentar sus conflictos. Es un apoyo que se nota, que les da seguridad y fortalece su convivencia”.
Desde JUNAEB, el director regional Patricio Uribe valoró el trabajo colaborativo que se ha llevado adelante con la comuna:
“Hemos desarrollado un trabajo conjunto muy comprometido, abordando distintos beneficios como salud estudiantil, ayudas técnicas, equipos de la beca TIC y más. Hoy coronamos ese esfuerzo con este cierre del programa HPV, viendo la alegría de los estudiantes que sienten que han crecido y mejorado sus habilidades de convivencia”.
Aprendizajes que quedan para toda la vida
Durante la jornada se reconoció a niños y niñas que participaron activamente en las intervenciones del programa. Además, se compartieron los principales avances del año, entre ellos:
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Talleres socioemocionales para fortalecer habilidades en etapas tempranas.
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Intervenciones psicoeducativas dentro de las comunidades educativas.
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Acompañamiento directo a estudiantes que requieren apoyo emocional adicional.
Familias, docentes y autoridades coincidieron en que este tipo de iniciativas no solo mejora el clima escolar, sino que entrega herramientas concretas para el futuro.
En Hualañé, la comunidad cerró el año celebrando a sus estudiantes, pero también reafirmando un compromiso: seguir construyendo espacios donde aprender también signifique sentirse acompañado.




