La historia de una vecina de Sagrada Familia revela cómo la red asistencial del Maule, desde la atención primaria hasta el Hospital Regional de Talca, logra salvar vidas a través de diagnósticos oportunos, cirugías de alta complejidad y un fuerte compromiso humano.
Una historia que une a toda la red de salud
El recorrido de Luzmira del Carmen Cortés —vecina de Sagrada Familia y hoy completamente recuperada de un cáncer de páncreas— es más que un caso clínico. Es la demostración viva de cómo funciona el sistema de salud cuando cada eslabón responde a tiempo: el CESFAM, el Hospital de Curicó y el Hospital Regional de Talca (HRT), todos coordinados para actuar rápidamente.
Su historia comienza con un malestar persistente que la acompañó durante semanas. “En ese momento yo me sentía muy mal, no dormía casi, con ese malestar en el estómago”, recuerda. Fue en su CESFAM local donde comenzó la ruta hacia su recuperación.
El primer diagnóstico que cambió todo
Una nutricionista notó que algo más serio estaba ocurriendo y pidió una evaluación inmediata.
La doctora fue clara:
“Señora Luzmira, ¿y de cuándo está amarilla?”
“Yo me miraba al espejo y no era yo”, cuenta Luzmira.
Ese detalle, aparentemente simple, marcó el inicio del proceso que salvaría su vida. Desde el CESFAM fue derivada al Hospital de Curicó para exámenes iniciales y, luego, al Hospital Regional de Talca, centro de referencia en cirugías digestivas complejas.
La cirugía que solo un equipo altamente especializado podía realizar
El doctor César Muñoz, cirujano digestivo y hepatobiliar del HRT, recuerda su caso como uno de los más desafiantes del año.
“La señora Luzmira tenía un cáncer de páncreas ‘borderline’, con compromiso vascular importante”, explica. “Requirió una cirugía que incluye resecar la cabeza del páncreas, parte del estómago, el duodeno, la vesícula biliar y reconstruir el sistema venoso principal del abdomen”.
La intervención duró cerca de cuatro horas y media. Fue un procedimiento complejo, que demandó precisión, coordinación y experiencia. El resultado: un éxito rotundo.
Tras la cirugía, Luzmira continuó con quimioterapia adyuvante también en el HRT. Hoy, un año después, no presenta signos de reaparición del cáncer.
El doctor Muñoz destaca que estos resultados no solo hablan del caso, sino del rol del HRT:
“Somos un centro de referencia para cirugías de alta complejidad. Buscamos no solo excelencia técnica, sino entregar un trato profundamente humano”.
La fuerza del acompañamiento: la mirada de la familia
Para Sandra Castro, hija de Luzmira, todo el proceso fue una mezcla de angustia y esperanza.
“Ignorábamos lo que significaba un cáncer de páncreas… y él logró realizar esta tremenda operación”, cuenta con emoción.
Sandra destaca especialmente el trato del equipo:
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Las enfermeras siempre atentas.
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La información clara y constante del equipo médico.
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La rapidez del proceso, desde la primera consulta hasta la cirugía.
“Si en algún punto hubiera habido una demora o una traba, mi mamá no estaría aquí”, afirma.
Hoy, mientras Luzmira retoma su vida en Sagrada Familia, su hija resume la experiencia como una “cadenita de buenos procedimientos”.
Un mensaje para toda la comunidad: la detección importa
El caso de Luzmira también entrega una enseñanza clave:
Si la piel se pone amarilla o la orina se oscurece, es urgente consultar.
El diagnóstico oportuno marca la diferencia entre un cáncer avanzado y uno tratable.
El HRT como referente regional en cáncer digestivo
En lo que va del año, el Hospital Regional de Talca ha realizado más de 25 pancreatectomías, consolidándose como un referente nacional en cirugía digestiva oncológica.
La experiencia acumulada, la coordinación con la atención primaria y el compromiso humano del equipo permiten que historias como la de Luzmira no solo terminen bien, sino que inspiren confianza en la red asistencial.
Una vida recuperada, un sistema fortalecido
“Por los doctores y por Nuestro Señor estoy con vida”, dice Luzmira con una sonrisa llena de gratitud.
Su testimonio —y el de su familia— no solo celebra una recuperación. También muestra cómo la salud pública del Maule avanza, se articula y demuestra que, cuando la red funciona unida, puede cambiar destinos.




