Jornada de Junaeb Maule y la UCM entregó orientaciones a familias y comunidades educativas para mejorar el aprendizaje, la autonomía y la participación de jóvenes con discapacidad visual.
Reconocer las dificultades que puede enfrentar un estudiante con baja visión dentro de una sala de clases es el primer paso para generar condiciones que le permitan aprender y participar en igualdad de oportunidades. Con ese objetivo, Junaeb Maule y la Universidad Católica del Maule realizaron un seminario dirigido a familias, docentes, profesionales y comunidades educativas.
Durante el encuentro se abordaron distintas situaciones que pueden afectar el desempeño de los estudiantes con baja visión y las alternativas disponibles para facilitar su experiencia escolar. Uno de los principales aspectos tratados fue el acceso oportuno a ayudas técnicas y apoyos adecuados a las necesidades de cada joven.
La capacitación también puso énfasis en la importancia de que los estudiantes puedan desarrollar mayor autonomía en sus actividades escolares, evitando que las dificultades visuales se conviertan en una barrera para participar en clases, relacionarse con sus compañeros o avanzar en sus aprendizajes.
Para las familias y establecimientos educacionales, conocer estas herramientas permite identificar de manera más temprana las necesidades de los estudiantes y buscar soluciones junto a profesionales especializados.
El seminario incluyó contenidos relacionados con baja visión, aprendizaje, rehabilitación visual y sistemas de apoyo. La actividad contó con la participación del tecnólogo médico y rehabilitador visual Guillermo Concha, el especialista en baja visión George Hammersley y profesionales del Programa de Servicios Médicos de Junaeb.
La encargada regional de la Oficina Regional de Salud del Estudiante de Junaeb, Doris Adasme, explicó que la iniciativa busca visibilizar estrategias de apoyo para estudiantes que presentan una condición de discapacidad visual y fortalecer el trabajo con sus familias y comunidades educativas.
Más allá de la entrega de información técnica, la jornada planteó un desafío cotidiano para los establecimientos: generar espacios donde un estudiante con baja visión pueda desenvolverse con mayor independencia y contar con los apoyos necesarios para desarrollar sus capacidades.
En ese sentido, la coordinación entre familias, escuelas y especialistas aparece como un elemento relevante para que las medidas de apoyo respondan efectivamente a las necesidades de cada estudiante.




