La modernización del laboratorio de ciencias permitirá que estudiantes actuales y futuras generaciones experimenten, investiguen y desarrollen pensamiento crítico en un espacio moderno y seguro.
Estudiantes destacan los beneficios de un espacio moderno que impulsa curiosidad y experimentación
Lo que por años fue un sueño de la comunidad educativa del Liceo San Ignacio de Empedrado hoy es una realidad: un renovado y moderno laboratorio de ciencias que durante este año comenzó a recibir a estudiantes desde quinto básico hasta cuarto medio. El proyecto, impulsado por el Servicio Local de Educación Pública Maule Costa, busca fortalecer aprendizajes y abrir nuevas oportunidades para quienes hoy habitan las aulas y para las generaciones que vendrán.
El director del establecimiento, Esteban Castillo, explica que la clave está en volver la ciencia una experiencia viva.
“La educación se basa en el aprender haciendo. No es lo mismo leer un experimento que vivirlo. Queremos que cada estudiante encuentre en la ciencia un aprendizaje significativo, que construya la persona que será mañana”, comenta en entrevista.
Una inversión para el presente y el futuro
El nuevo laboratorio no solo mejora la infraestructura: también amplía las posibilidades pedagógicas. La implementación se realizó en dos etapas. La primera incluyó mobiliario moderno, como pupitres universitarios, estantes y pizarras móviles, con una inversión cercana a los 10 millones de pesos. La segunda etapa sumó microscopios de última generación, reactivos, refrigeradores y equipamiento especializado, por un monto cercano a los 5 millones.
“Hoy contamos con un laboratorio de alto nivel, cómodo y acorde a los avances tecnológicos. Sabemos que nuestros estudiantes lo aprovecharán y que este espacio llevará sus aprendizajes a un nuevo nivel”, señala Castillo. Para él, el beneficio no es solo técnico: es formativo. La renovación impulsa a docentes y estudiantes a reformular sus prácticas educativas y abrirse a nuevas metodologías.
Un espacio para descubrir, crear y proyectarse
El laboratorio se ha convertido en un punto de encuentro entre distintos niveles, donde estudiantes más pequeños realizan sus primeras observaciones científicas y los de enseñanza media profundizan en prácticas que los preparan para estudios superiores o para desarrollar vocaciones en áreas científicas.
Para muchos alumnos, este laboratorio ha significado aprender con las manos, ver la ciencia en acción y despertar curiosidades que no siempre aparecen en la sala de clases tradicional. Y para las futuras generaciones de Empedrado, este espacio representa una puerta abierta a un aprendizaje más moderno, inclusivo y conectado con el mundo.





