Una ayuda concreta para personas en situación de calle
Una buena noticia recibieron las personas en situación de calle en Molina: el albergue público de la comuna continuará funcionando hasta el 30 de septiembre, gracias a un esfuerzo conjunto entre el Gobierno y el municipio local. Esta extensión permitirá seguir entregando abrigo, alimentación, atención de salud y acompañamiento a quienes más lo necesitan.
El espacio, ubicado en Avenida Poniente N°1992, no solo ofrece un lugar donde pasar la noche, sino que se ha convertido en un punto de contención y esperanza para personas que han vivido en la calle y que hoy, gracias a este apoyo, comienzan a reconstruir sus vidas.
La seremi (s) de Desarrollo Social y Familia del Maule, Andrea Soto, visitó el albergue y destacó el compromiso de los equipos que trabajan en el lugar. “Queremos que esta asistencia sea un tránsito, un espacio que les permita dar un salto enorme en su calidad de vida. Aquí no solo se entrega comida y abrigo; también se trabaja en el acompañamiento y reinserción social de las personas”, señaló.
El albergue es parte del programa Noche Digna del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, e implica una inversión estatal de más de 50 millones de pesos para su funcionamiento este año. Está abierto todos los días, de manera ininterrumpida, para atender a personas mayores de 18 años, con o sin hijos, que carecen de un hogar.
Además del apoyo central, el municipio de Molina ha implementado la primera Oficina Calle comunal del país, un dispositivo que permite conocer en profundidad la realidad de cada persona sin techo y generar acciones concretas según sus necesidades.
Sebastián Seguel, encargado del Plan Calle en la comuna, explicó: “Hemos desarrollado una política pública comunal que nos permite hacer un seguimiento real. Identificamos y evaluamos caso a caso, lo que nos da una visión más clara y humana de cómo ayudar”.
La extensión del albergue representa más que un techo: es una muestra de que la colaboración entre instituciones puede cambiar realidades. Porque detrás de cada cama ocupada, hay una historia de esfuerzo, de pérdida, pero también de oportunidades que comienzan a florecer.




