La Fiesta del Vino Patrimonial de Loncomilla reunió a viñas, emprendedores y comunidad en una jornada que puso en valor la tradición vitivinícola y cultural del territorio.
En la Plaza de Armas de San Javier se dio inicio a una nueva edición de la Fiesta del Vino Patrimonial de Loncomilla, instancia que convocó a 27 viñas del valle y a diversos actores locales en torno a una de las expresiones más representativas de la identidad de la zona: el vino.
La actividad se desarrolló como un espacio de encuentro entre productores, autoridades y visitantes, destacando el valor cultural y productivo de la vitivinicultura en el territorio. En la inauguración participaron representantes del ámbito local, regional y organismos internacionales, quienes relevaron el trabajo sostenido de las comunidades en la preservación de sus tradiciones.
Desde el municipio se subrayó la importancia de este tipo de iniciativas para visibilizar el patrimonio vitivinícola y gastronómico de San Javier, así como el aporte de generaciones de familias que han mantenido viva esta actividad a lo largo del tiempo.
En la misma línea, desde el ámbito internacional se valoró el compromiso del territorio con la articulación de una red que fortalece la identidad local, destacando la colaboración entre viñateros, emprendedores y organizaciones vinculadas a la cultura.
Durante la jornada, los asistentes pudieron recorrer distintos stands donde se ofrecieron vinos patrimoniales, productos locales y propuestas gastronómicas, en un entorno que integró también artesanía y expresiones artísticas. Esta diversidad permitió relevar no solo la calidad de los productos, sino también las historias y saberes asociados a su elaboración.
La música en vivo y las actividades culturales complementaron la experiencia, generando un ambiente abierto a la comunidad y a visitantes interesados en conocer más sobre el patrimonio del valle del Loncomilla.
De esta manera, la Fiesta del Vino Patrimonial se consolida como una plataforma para promover el desarrollo local, fortalecer el turismo y proyectar a San Javier como un referente de la cultura vitivinícola, donde tradición, identidad y economía se entrelazan en torno al vino.





