Con el frío instalado en la región, la solidaridad se hace sentir con más fuerza. A través de la campaña “Abriguemos el Maule”, jóvenes, estudiantes y autoridades se han unido para entregar abrigo y dignidad a quienes más lo necesitan: las personas que viven en situación de calle.
Esta iniciativa, impulsada por la Seremi de Desarrollo Social y Familia junto al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), logró reunir más de 200 kits de abrigo —que incluyen gorros, calcetines, bufandas y frazadas nuevas— los cuales serán entregados por equipos móviles en recorridos diarios en comunas como Talca, Curicó, Molina, Linares y Cauquenes.
“Nos emociona ver cómo los colegios se sumaron con tanto compromiso. Hoy contamos con la participación activa de instituciones como los colegios Andes y La Salle de Talca, que no solo recolectaron ayuda, sino que la promovieron con entusiasmo entre sus comunidades”, señaló Andrea Soto Valdés, seremi (s) de Desarrollo Social y Familia del Maule, destacando el impacto positivo del trabajo colaborativo entre el mundo público, privado y educacional.
La campaña se enmarca en el programa Noche Digna y refuerza el Plan Protege Calle, especialmente pensado para los meses más complejos del año. Desde INJUV, su coordinador de programas de Salud Mental, Patricio Mena Gutiérrez, valoró el respaldo de todos los actores involucrados y explicó que muchas personas en calle no siempre acceden a un albergue, por lo que estas acciones son esenciales. “Sabemos que el invierno es crudo y hay quienes prefieren mantenerse en su entorno habitual. Por eso es importante que el Estado llegue hasta ellos, con apoyo real y concreto”.
Una campaña que crece con el compromiso de los jóvenes
“Abriguemos el Maule” vive su segunda edición y ya se perfila como una acción solidaria que podría convertirse en tradición regional. La iniciativa nació a raíz del entusiasmo generado el año pasado y, en esta nueva versión, duplicó la meta original en tan solo dos semanas.
La región del Maule ocupa actualmente el cuarto lugar a nivel nacional en número de personas en situación de calle, lo que refuerza la urgencia de campañas como esta. Para quienes participan, no se trata solo de entregar abrigo físico, sino también de construir una comunidad más empática y consciente.
El objetivo a futuro es que esta cruzada se mantenga en el tiempo y que cada año más jóvenes se sumen, convirtiéndose en agentes de cambio. Porque como lo señalaron desde el equipo organizador: “La solidaridad no tiene edad, pero cuando nace desde la juventud, es una señal esperanzadora del país que queremos construir”.





