Más de 30 expositores participan en una feria gastronómica que rescata recetas tradicionales del campo chileno y oficios patrimoniales, convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos del fin de semana en la comuna.
Los aromas de la cocina criolla volvieron a instalarse en el corazón de Molina con el inicio de la Feria de Sabores y Oficios Patrimoniales, una actividad que reúne gastronomía, cultura e identidad local en el marco de la celebración del Día de los Patrimonios.
La Plaza de Armas se transformó en un punto de encuentro para vecinos y visitantes que buscan conocer y degustar preparaciones tradicionales que forman parte de la historia culinaria de la zona. Más de 30 expositores ofrecen una amplia variedad de platos típicos, dulces y productos artesanales inspirados en las costumbres rurales del Maule.
Entre las recetas que despiertan el interés de los asistentes destacan el estofado de conejo, los porotos con cuero de chancho y el tradicional “boquiabierto”, preparaciones que han sido transmitidas de generación en generación y que hoy forman parte del patrimonio gastronómico local.
La feria, que se desarrollará hasta este domingo, busca poner en valor la cocina campesina y el trabajo de emprendedores que mantienen vivas tradiciones culinarias y oficios vinculados a la identidad de Molina.
La actividad también se complementa con propuestas culturales y patrimoniales que permiten a los visitantes conocer distintos aspectos de la historia comunal, consolidando a Molina como un destino que combina naturaleza, tradiciones y experiencias ligadas a su herencia cultural.
Para quienes recorren la comuna durante este fin de semana, la feria representa una oportunidad para descubrir sabores auténticos y acercarse a las raíces que han dado forma a la identidad maulina.




